Jair Bolsonaro y el nuevo populismo 2.0
Jair Bolsonaro y el nuevo populismo 2.0

Durante los años recientes Brasil ha sufrido un muy turbulento panorama político, cuya inestabilidad estalló durante la presidencia de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT) y sucesora de Lula Da Silva. Tras su destitución, por cuestionamiento de su gestión presidencial, se fracturó la estructura política gubernamental y se acrecentó progresivamente una disparidad entre la nueva gestión estatal, bajo la tutela de Michel Temer, con los deseos de una población bastante descontenta por la gestión de un Estado deficiente y corrupto.

En este panorama, Jair Bolsonaro logró pasar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Brasil, tras alcanzar sorpresivamente casi la mitad de los votos totales el pasado 7 de octubre. Para ello, se valió de un perfil y discurso político radicalmente distintos a los demás candidatos en la reciente campaña electoral.
Bolsonaro, militar retirado que logró posicionarse en la opinión pública, para bien o para mal, por manejar una postura radicalmente en defensa de los valores tradicionales ante los medios de comunicación, logró calar dentro de una cuestionada gestión política y una sociedad sedienta por un cambio profundo.

La nueva izquierda latinoamericana pierde su encanto en Brasil

La tendencia política aupada por los máximos representantes de la mayoría de los países latinoamericanos durante la década del 2000, se enmarcó bajo un modelo no convencional. Se trataba de una “nueva izquierda”, representada y adoptada por países como Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Uruguay y Chile –este último en una forma más distanciada y moderada-.

Esa tendencia, atractiva para muchos y escéptica para pocos, comenzó a mostrar debilidades, sobre todo en Brasil. En este país se intensificó un sentimiento de desencanto social, lo cual quedó en evidencia con los resultados manifestados en las urnas electorales.

Los números en todas las votaciones reflejaron el interés de un Brasil que quiere un cambio radical en la gerencia del Estado.

Un discurso tradicional con nuevas herramientas

Las elecciones celebradas en la primera vuelta resultaron, especialmente para los expertos del marketing político tradicional, ser un tanto inesperadas y sorpresivas por la remontada que logró el candidato del Partido Social Liberal (PSL), Jair Bolsonaro.

Manejando un perfil completamente distinto a los otros candidatos, logró entrar a segunda vuelta electoral contra el candidato Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, estos resultados también mostraron la gran derrota de la estructura política establecida con los anteriores gobiernos de Brasil, cuya imagen marcada por la corrupción y mala gestión fisuró su liderazgo ante la población.

Esta victoria de Jair Bolsonaro se debió fundamentalmente a un dedicado trabajo de planificación y organización de más de cuatro años para armar su estrategia política. Además, en este caso, todo se hizo sin contratar a las grandes empresas especialistas del marketing político y gastar grandes cantidades de dinero, como tradicionalmente hace cualquier candidato presidencial. En cambio, Bolsonaro logró establecer e incluso hacer tambalear ese marketing político con una nueva forma de hacer campaña.

“La estrategia fundamental que le resultó a Bolsonaro, fue hacerse del dominio de los medios no convencionales”.

La estrategia fundamental que le resultó a Bolsonaro, fue hacerse del dominio de los medios no convencionales, es decir, hacer uso de los medios alternativos y digitales como las Redes Sociales. Bolsonaro logró posicionarse y hacerse visible en Brasil, a través del uso de las distintas páginas y medios de comunicación digitales. En pocas palabras, logró crear su propio medio de comunicación, el cual podía manejar a su manera sin depender de los grandes canales de televisión o emisoras radiales.

Por otro lado, esta estrategia tuvo una suerte de boom semanas antes de las elecciones, ya que el candidato en cuestión sufrió un atentado durante un acto de campaña en la ciudad de Juiz de Fora, estado de Minas Gerais. A raíz del suceso, el tramo final de la campaña electoral de Bolsonaro se efectuó enteramente desde sus cuentas de Redes Sociales, emitiendo mensajes desde el hospital o su residencia, en vista que las heridas sufridas fueron tan graves, que realizar nuevos actos de calle se le hizo imposible físicamente.

Democratización de los medios alternativos

Con Bolsonaro, queda expuesto el impacto que tienen las Redes Sociales en este momento a nivel mundial, sobre todo en lo que se refiere al lenguaje y la comunicación aplicados a la política. Esta es una innovación que se alimenta de la necesidad de un público que busca algo nuevo y distinto. Por lo tanto, dominar estos medios alternativos permitió que entre el candidato y un grupo mayoritario afín a su discurso existiese un vínculo más directo.

Ese vínculo fomentado por las Redes Sociales entre Bolsonaro y una sociedad en extremo desilusionada, se creó progresivamente, conectándose por la web y hablando de su propuesta a través de los livestreams y las muchas entrevistas donde se evidenció un discurso polémico y no repetitivo como el de sus contrarios, dibujándose como un hombre de valores tradicionales.

Ese discurso político, “radical” para algunos y “necesario” para otros puede resultar en una fórmula arriesgada, no obstante, Bolsonaro supo aprovechar e impulsar ese perfil a través de su marca polémica o imagen contraria, ganándose la empatía de un considerable número de personas que vieron en él a alguien sin temor a decir lo que otros no se atreven, siendo esto un sello propio del mencionado candidato.

El encanto por su discurso se debió fundamentalmente al uso de estos medios alternativos porque llegan a todos los espacios y clases sociales. Esto dio la posibilidad de ampliar su comunicación, visibilizándolo aún más que los otros candidatos. Una muestra de ello es que, estando ubicado en las encuestas con el menos del 20% en un principio, pasó a más del 45% a días antes de las elecciones.

El nuevo Brasil

Jair Bolsonaro entendió que, a mayor viralización, se produciría mayor impacto dentro de los votantes. En este sentido, se ocupó de arremeter cada vez más contra el modelo político de izquierda, acompañándose de una crítica constante a la mala gestión del Estado en los años anteriores, lo que caló en un grupo sediento por un candidato como él.

Su planteamiento se concentra en una refundación del Estado a los efectos de superar las dificultades existentes, sonando similar a los ideales del Estado Novo, propuestos por Getulio Vargas hace siete décadas. Igualmente, este discurso estuvo distanciado totalmente del socialismo, que, según él, es la causa de la crisis política y económica brasileña y latinoamericana.

En conclusión, Jair Bolsonaro ha logrado por sí mismo una revalorización de una tendencia política desaparecida de la región por varias décadas: El populismo de derechas, de corte nacionalista y tradicional, mediante medios no tradicionales. Con un posible triunfo o derrota de Bolsonaro el próximo 28 de octubre, se ha colocado el resurgimiento de la derecha populista en el panorama latinoamericano, lo que se debe en gran medida a los retrocesos de la izquierda en la región durante los últimos cinco años.