Emmanuel Macron: Un estilo novedoso para Francia
Emmanuel Macron: Un estilo novedoso para Francia

A sus 39 años, es considerado por muchos como un inexperto del establishment político. A pesar de esto, logró desbancar el bipartidismo tradicional francés de izquierda y derecha. Ese paso representó a un país sediento de un cambio que Macron profesó durante su campaña y que lo llevó a alcanzar la máxima jefatura del Estado.

El joven Macron se presentó como el hombre nuevo que necesita la escena política francesa ante una realidad controversial. Y es que, si bien el país es la segunda potencia económica en la Unión Europea, es contradictorio que actualmente se encuentre pasando por una profunda crisis general y con una alta tasa de desempleo. Por eso, el independiente Macron plantea un cambio radical para mejorar las condiciones del país.

¿Macron es antisistema o antipartido?

Como buen reformista, Macron se proyecta para refundar la república, rompiendo con la forma de gobierno tradicional basada en el modelo de dirigencia que prevaleció por décadas en el sistema político francés, muy basado en el personalismo de sus figuras, tales como De Gaulle, Chirac o Sarkozy.

Además, Macron salió al formar parte del gabinete del socialista François Hollande entre 2012 y 2016, cuya popularidad se desplomó antes de finalizar su gobierno. A pesar que su salida del ejecutivo ocurrió mediante una renuncia, Macron aprovechó estos años de gestión para “conocer” las estructuras del poder francés y afianzar sus relaciones públicas.

Así mismo, Macron también se ganó el apodo de “Mozart de las finanzas” por su habilidad para conseguir acuerdos y negociar. Se ganó esta experiencia tras haber trabajado para la empresa de inversión Rothschild, donde formó parte de una red de lobby internacional, con gran énfasis en lo político.

Como conocedor del sistema, Macron formula que Francia requiere un cambio radical dentro de su estructura institucional, y entendió que el modelo tradicional de hacer las cosas mantiene al país sumido en una crisis económica y de pérdida de confianza en sus liderazgos. Por lo tanto, esa reforma se consigue aplicando las mejores ideas más allá del conflicto ideológico entre izquierda y derecha, sin que una corriente predomine sobre otra.

Con Macron, el bipartidismo no tiene cabida dentro del esquema político que quiere establecer en Francia. Esto se reflejó en los resultados de las elecciones presidenciales, donde se vio que las fórmulas de esos partidos tradicionales fracasaron dramáticamente ante la nueva figura de centro liberal, Emmanuel Macron.

¡La República en Marcha!

Como se ha visto, Macron busca romper con lo tradicional. Es por ello que, en 2016, Emmanuel Macron fundó en la ciudad de Amiens un movimiento social con intereses políticos, que combina distintas posturas políticas como centrismo radical y liberalismo social y económico.

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¡La República en Marcha! Resulta ser una propuesta innovadora y llamativa, en especial para los grupos apáticos hacia la política y para quienes entendían que ya era hora de abogar por un cambio transcendental en el país.
Sus años como banquero en la firma Rothschild y su maestría en relaciones públicas forman a Macron, quien analizó a fondo el escenario desde hace años. Esto también lo ayudó a entrar en un terreno saturado por el descontento, que cada vez se separa de la realidad que quiere Francia. Lo mejor de todo, es que lo hizo a contracorriente de los movimientos más extremistas de otras figuras como Marine Le Pen o Jean-Luc Mélenchon, que también buscaban pescar en la decepción de los votantes.

Muchos analistas han acuñado el término del “milagro Macron”, gracias a una estrategia política de ir en contra de todo lo tradicional y extremo. En consecuencia, usando un lenguaje completamente distinto al de sus adversarios, con una postura más clara y honesta, Macron logró ganarse la aceptación de la mayoría de la población.

Macron y su forma de hacer política

Desde que salió a la escena política, Emmanuel Macron siempre dejó en claro que tanto Francia como el resto de Europa necesitaban de una transformación profunda, para adaptarse a los nuevos tiempos. Ese cambio debe realizarse desde la raíz hasta donde fuese necesario, librando al país del estado estacionario o paralizado por los hiperliderazgos del pasado.

Macron se muestra humilde y amigable, a diferencia de sus oponentes como Marine Le Pen, que por usar un discurso extremista y de descrédito, perdió apoyo en las elecciones, incrementando la ventaja de Macron. Además, su mensaje se mantuvo en una línea más adecuada y realista con respecto a las necesidades de los franceses, mostrándose como un candidato que logra acercarse a la gente y sabe cómo comunicar e implementar en su campaña y movimiento político.

En relación a las reformas, Macron pretende resolver la crisis del país aplicando una serie de transformaciones profundas dentro del sistema. Esta idea siempre se mantuvo en su propuesta, especialmente al hablar de cambios en el sistema laboral.

Para muchos este tema podría resultar peligroso durante una campaña presidencial, y más cuando se es un candidato novato. Sin embargo, Macron no dudó en exponer su propuesta de flexibilizar el mercado laboral, frenar el desempleo y disminuir el intervencionismo estatal, siguiendo un modelo muy similar al alemán.

Un desconocido reformista mediático

Desde su aparición en la política, los escépticos y opositores de Macron lo tildan de ser un producto del marketing y de estar financiado por la banca. A pesar de esto, el carismático dirigente supo calar dentro del descontento de la población con el sistema político tradicional.

Igualmente, no falta quien lo mire como una figura ambigua que defiende el mercado competitivo, pero, a su vez, cree en promover los beneficiosos sociales. Esto hace que Macron resulte atípico y a la vez innovador.

En conclusión, Emmanuel Macron se expone como un conocedor de los temas que plantea, sabe manejar los diversos medios de comunicación para incrementar su público y niega las falsas promesas. De hecho, su estilo comunicacional se asemeja al de Barack Obama, cuyo modelo de campaña aportó en gran medida para la creación de la imagen y el mensaje del movimiento ¡La República en Marcha!