La figura de Inés Arrimadas, un reto electoral para los extremismos en Cataluña
La figura de Inés Arrimadas, un reto electoral para los extremismos en Cataluña

La región histórica de Cataluña ha acaparado la atención de la opinión pública española, y también internacional, por los impulsos independentistas que algunos grupos políticos locales han promovido en años recientes en contra de la unidad de España. No obstante, una sorpresa ocurrió en los comicios catalanes de diciembre de 2017, su nombre: Inés Arrimadas.

Una voz femenina asume el liderazgo en un terreno hostil

Militante comprometida del partido Ciudadanos, Inés Arrimadas ha sabido ganarse a pulso un espacio como referente político en Cataluña, así como también en el resto de España. Sobre todo, porque irrumpió con una imagen fresca y serena, no carente de energía, en medio de un escenario usualmente dominado por los extremismos.

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Para colocarnos en contexto, desde 2012, los diferentes movimientos independentistas catalanes iniciaron un proyecto político conocido como el procés (proceso, en español), con miras a separar el territorio de Cataluña del resto de España. Y, aunque una proporción importante de electores catalanes apoyaba esta medida, otra parte de los votantes catalanes la ha rechazado en todo momento.

Es allí donde ocurre un quiebre entre los sectores políticos pro-españoles, cuya representación cayó en desgaste, además de carecer de un discurso que llegase a las juventudes catalanas. Esto dio paso al posicionamiento de Ciudadanos, un partido de centro, liberal y defensor de la unidad de España en un territorio que se proyectaba como hostil.

Posteriormente, con el salto de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, al escenario político nacional en 2016, el partido decidió delegar la dirección del movimiento en Cataluña en una joven figura femenina, Inés Arrimadas.

Un mensaje político conciliador, pero firme

Inés Arrimadas conjuga varios elementos interesantes para el mercadeo político. En primer lugar, es mujer, joven y liberal. Seguidamente, cuenta con una capacidad de oratoria y comunicación excepcional.

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Ambas características le han brindado la posibilidad de aglutinar a los votantes catalanes que también se sienten españoles, pero que, a su vez, se manifestaban decepcionados de los otros partidos tradicionales, como el PP o el PSOE. Arrimadas ha generado una verdadera revolución comunicacional, al lanzarse de frente contra el independentismo, una corriente que, casualmente, carece de figuras femeninas en su primera línea de acción.

El mensaje de Inés Arrimadas se basó en tres premisas fundamentales: Cataluña como un hogar, España como una nación y Europa como el futuro. Esta idea caló fuertemente en sectores de la juventud catalana, que decidió apoyar a Arrimadas de manera masiva.

Además, la contienda electoral de Cataluña tuvo un importante antecedente europeo, el Brexit en Reino Unido. De hecho, aunque aquella iniciativa resultó triunfante en términos electorales, la juventud británica fue el sector social que menos la apoyó, ya que, por lo general, los jóvenes europeos se adhieren a la unidad nacional de sus respectivos países, pero, muy especialmente, a la Unión Europea (UE).

Gracias a una campaña inteligente, pragmática y joven, Arrimadas resultó electa diputada ante el Parlamento de Cataluña, y, si bien no logró asumir la presidencia de la Generalidad de Cataluña, su lista electoral fue la más votada, por lo que ella se convirtió en la líder indiscutible de la oposición a los grupos independentistas.

Su discurso ha sido conciliador en todo momento, y su figura se caracteriza por una cercanía con la comunidad. Sin embargo, no ha perdido la firmeza al defender la unidad de España, y el derecho de los jóvenes catalanes a desarrollarse de manera integral, gozando de los beneficios que les ofrece ser también ciudadanos de la UE.

Analizando su campaña e imagen

En el manejo de su imagen política, Arrimadas aparece siempre sonriente, refleja juventud y energía. De hecho, esto contrasta enormemente con los principales dirigentes catalanes independentistas, como Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o Joaquim Torrá, generalmente malencarados y poco carismáticos.

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Por otro lado, Arrimadas obtiene un valor agregado al presentarse como la única mujer entre las principales figuras de la política catalana, lo que se combina con una estrategia comunicacional directa y cercana a la población. Quien haga un recorrido por las cuentas de redes sociales de Inés Arrimadas, podrá notar que ella misma suele manejarlas. Por ejemplo, en su Instagram es habitual la publicación de historias y posts en los que se muestra en medio de actividades políticas en las comunidades, pero también en actividades personales, como, por ejemplo, una salida a un restaurante, momentos en su casa, un paseo por alguna ciudad, etc.

Esto la muestra como una dirigente cercana, sencilla y accesible a su público. Se presenta como una más de la población, que lleva una vida cotidiana normal más allá de la política. Como resultado, su imagen se ha visto fortalecida en la opinión pública, siendo una de las figuras políticas de mayor credibilidad en la sociedad catalana.

Durante su campaña electoral de 2017, el partido de Arrimadas usó un símbolo indiscutible de unidad e inclusión. Este consistía en un corazón que combinaba en su interior los colores de las banderas de España, Cataluña y la UE. Integraba en ese símbolo a todos los catalanes, teniendo a España y la UE como un marco para coexistir y respetarse, sin renunciar a su identidad.

Representante de la inclusión social

Cataluña ha sido una de las regiones de mayor desarrollo social y económico de España. En consecuencia, es un polo de atracción de inmigrantes provenientes de otras regiones del país, así como también del resto del mundo. Este hecho ha convertido la sociedad catalana en un escenario diverso y multicultural.

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La propia Arrimadas es parte de esa multiculturalidad, ya que no es catalana de nacimiento, sino que tiene su origen en la región de Andalucía, de la cual llegó siendo ya adulta. De esta forma logró una extraordinaria conexión con los votantes cuyo origen está fuera de Cataluña, y que se sentían excluidos del debate tradicional entre pro-independentistas y pro-españoles. Todo un éxito desde el punto de vista del mercadeo político para Arrimadas.

Finalmente, con apenas 37 años de edad, Inés Arrimadas cuenta con un promisorio futuro político en el horizonte, y puede asumir un rol protagónico de primer orden no solo en la Cataluña actual, sino también en la España del futuro.