Campañas de ida y vuelta

El boom digital ha sacudido nuestros paradigmas: el internet en general y las redes sociales en particular han cambiado nuestra forma de conectarnos entre nosotros y las campañas no son inmunes a ello.

 

La primera campaña de Obama es reconocida por su uso de redes sociales y cómo eso lo acercó al electorado. Es importante reconocer que el cambio no está en el mero hecho de poder leer tuits o posteos de un candidato con mayor frecuencia o en la posibilidad de segmentar que dan estas plataformas, sino en la oportunidad de poder interactuar con la figura política: las campañas online se caracterizan por la bidireccionalidad.

 

Antaño las campañas eran unidireccionales: se publicaban afiches, spots, pasacalles con mensajes en lugares y medios elegidos estratégicamente para que lleguen al público correcto. El momento en el que la respuesta del electorado se hacía oír era en las urnas o en las encuestas de opinión. Hoy en día, la campaña online permite una respuesta constante: cualquier usuario puede interpelar a un candidato respondiendo a sus posteos o incluso marcar agenda.

 

Esto no solo se da en respuestas al candidato o su lista: con la ayuda de la Big Data se pueden procesar infinidad de datos para saber qué temas son los que más preocupan al electorado y responder acorde. El público puede demandar (y obtener) la atención de las figuras políticas.

 

Este cambio de paradigma es una herramienta clave en las campañas actuales, pero es necesario recordar que para que la interacción sea exitosa, el usuario que interpela debe recibir respuesta: esto es lo que le permite sentirse cercano al candidato o la figura política.

 

En tiempos en los que la tecnología avanza a pasos agigantados y cada año los canales protagonistas en la campaña son actualizados, es importante comprender las nuevas aplicaciones. No alcanza con crear cuentas en las plataformas de moda, es importante entenderlas y usarlas de forma que se vuelvan una fortaleza más en la estrategia de comunicación.