Cómo se dispersan las fake news: Trolls

Las Fake News, o noticias falsas, son uno de los temas que más están sobre la mesa en las campañas electorales de la actualidad. Cómo afectan las decisiones electorales, cuánto influyen en el voto y a qué candidatos perjudican o benefician. Desde las elecciones en EEUU en 2016 hasta las presidenciales brasileñas el año pasado, el tema ha ocupado las conversaciones de campañas electorales en los últimos tiempos.

Para ser efectivas las noticias falsas deben difundirse por redes sociales para llegar a las audiencias elegidas. ¿Cómo se dispersan estas noticias en redes sociales para lograr su cometido? El problema es global, y tener claro cómo llegan a las audiencias puede ser el primer paso para encontrar soluciones. Ya discutimos sobre qué son los bots, los distintos tipos que existen y cómo influyen en la dispersión de noticias falsas pero, ¿qué pasa cuando los que difunden son personas reales? En muchos casos quienes difunden son los llamados Trolls.

A diferencia de los bots, cuando hablamos de Trolls nos referimos a cuentas administradas por humanos y no algoritmos. Están dedicados a publicar mensajes provocadores u ofensivos en distintas plataformas. Igual que las criaturas de la mitología escandinava están escondidos – en este caso detrás de una pantalla- y deliberadamente buscan causar problemas, muchas veces sin motivo aparente. El anonimato les permite no asociarse con su mal comportamiento y, por lo tanto, evitar sus consecuencias. Esta intención deliberada de causar problemas y la protección del anonimato los convierten, muchísimas veces, en una fuente prolífica de noticias falsas. La gran diferencia con los bots, como señalamos, es que en este caso se trata de personas, con motivaciones distintas y que, por ende, requieren distintos mecanismos para ser frenados.

¿Cuál es la psicología detrás de los Trolls? El anonimato lleva a la desindividualización, y la comunicación mediada -por las redes sociales- propicia un espacio para expresar opiniones e ideas que quizá no se harían en la vida real. Además, las comunidades que se crean en esas redes hacen que, aún en el anonimato, los trolls populares sientan sus ideas y su identidad validada por otros usuarios.

Entonces, ¿cómo se puede frenar a estos usuarios? La respuesta no es lineal. Como generadores de contenido, moderar los comentarios es una tarea esencial; y como usuarios la responsabilidad está en no interactuar con cuentas que tengan estas características, aunque el material que publiquen pueda resonar con nuestras ideas.

Lidiar con los trolls es una tarea ardua de la actividad en internet hoy en día, más allá de las campañas electorales; pero es muy necesaria. La alternativa sería limitar el debate -borrar interacciones, desactivar comentarios-, que terminaría por desalentar discusiones valiosas para la política, la sociedad y la democracia.

One Comment

  • […] anónimas basadas en alias. No son perfiles personales como en las redes sociales más conocidas (aunque ya hemos hablado de otros tipos de perfiles en ellas). Esto, en términos de campaña, parece haber sido un freno en su uso. Sin embargo, cada vez se […]

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