El nuevo espiral del silencio

Un tema ampliamente estudiado en la investigación de Opinión Pública es la tendencia de la gente a no discutir asuntos de política en público -con su familia, amigos y colegas-, cuando creen que su punto de vista no es el más aceptado o compartido por la mayoría. Con el tiempo ocurre un efecto de “espiral”, en donde la opinión dominante se vuelve más visible que las que están en minoría. Esta tendencia es conocida como “espiral del silencio”, término acuñado por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en 1974 y, desde su introducción ha servido para explicar las interacciones interpersonales.

La intención y los hechos

Con la llegada de las redes sociales, sus creadores y defensores esperaban que las plataformas como Facebook y Twitter sirvieran como un ámbito de discusión donde, aquellos con opiniones en minoría, se sintieran con más libertad para expresar sus puntos de vista, y de esa manera ampliar la discusión pública añadiendo nuevas perspectivas a las conversaciones cotidianas sobre temas políticos.

Pero, con la perspectiva del tiempo, ¿es posible afirmar que las redes sociales hayan cumplido el efecto proyectado? Una investigación del Pew Research Center en 2014 (Hampton et al., 2014) concluyó que, en temas controversiales como el caso Snowden, las personas están más dispuestas a discutir en persona que a través de las redes sociales. Mientras que el 86% de los 1801 encuestados dijeron estar dispuestos a tener una conversación en persona sobre el Snowden y las revelaciones sobre NSA, sólo 42% manifestaron que publicarían en Facebook o Twitter sobre el tema.

Múltiples espirales

A esto se suman los algoritmos de las plataformas. Es conocido que en lugares como Facebook la información que recibimos en primera plana es la de la gente con la que más interactuamos y los temas que más nos interesan. ¿Esto genera también una burbuja temática que aleja, como en la teoría de Noelle-Neumann, las opiniones diferentes de nuestro radar? A través de esto, lo que en el escenario de medios tradicional se convertía en una opinión dominante hoy se puede transformar en múltiples espirales en donde esa opinión dominante pueda parecer la nuestra: por la actuación de los algoritmos, por los círculos de contactos creados, por la hiperinformación y la selección de la misma.

El efecto en redes sociales es un tanto distinto de la propuesta original. Nekmat y Gozenbach (2013) proponen que hay tres climas de opinión distintos en redes sociales: el clima de opinión offline, percibido como la opinión del “mundo real”; la opinión online; y una tercera opinión de nuestro círculo online, que refleja las miradas de un grupo específico. Este tercer aspecto hace referencia a lo anteriormente expuesto

Las consecuencias de estas confirmaciones son conocidas: muchas ideas que pueden tener apoyo o que contienen información valiosa pueden quedar sin compartir. En última instancia, es la sociedad la que pierde en la calidad del debate. El compartir opiniones en línea es bastante reciente y sabemos que lo que se dice por esos canales afecta también las conversaciones en persona. En redes sociales se acrecienta el efecto de los medios de influir no en qué pensar, sino sobre qué. Los debates están condicionados a los temas sobre los que se habla online, que pueden ser, o no, los que tengan más relevancia en la sociedad o para lograr cambios. Es decir, no solo cambia la manera en que expresamos opiniones, sino también cómo recibimos información.

Opinar o no opinar

Quizá más interesante sea el debate sobre por qué se decide publicar o no en redes sociales. Según el mismo estudio del Pew Research Center algunos de los factores que más inciden son la confianza sobre cuánto se sabe, la intensidad de la opinión y el nivel de interés. En última instancia, el miedo del aislamiento propuesto por Noelle-Neumann sigue siendo determinante en la decisión de participar o no de los debates.

Las redes sociales no se tratan sólo de expresar ideas sino también sobre la recepción y la interacción con las opiniones. Twitter tiene la opción de Retweet y de favorito. Facebook tiene el botón de Me gusta. Instagram posee también una herramienta para mostrar que nos gusta una imagen. Con esta retroalimentación los usuarios pueden medir la recepción de sus mensajes. Cuantos más likes, más reforzado pueden sentir que está ese mensaje, y esto es un aspecto crucial de la experiencia en redes sociales.

En un escenario donde, en teoría, hay más libertad que nunca para expresar opiniones, este aspecto explica por qué la teoría del Espiral del silencio puede tener vigencia.  

 

Referencias:

1 Hampton, Keith & Rainie, Lee & Lu, Weixu & Dwyer, Maria & Shin, Inyoung & Purcell, Kristen. (2014). Social Media and the ‘Spiral of Silence’.
Nekmat, E., & Gonzenbach, W. J. (2013). Multiple Opinion Climates in Online Forums: Role of Website Source Reference and Within-Forum Opinion Congruency. Journalism & Mass Communication Quarterly, 90(4), 736–756.