La campaña offline no está muerta

Internet lo ha cambiado (casi) todo. Si pensamos en las campañas electorales de hace quince años, las diferencias son abismales. El cambio en el consumo de medios y la popularidad de las redes sociales han significado un cambio profundo en la manera en que los candidatos se comunican con potenciales votantes. Pero, ¿la campaña tradicional perdió relevancia por completo?

 

Internet cambia los costos

Si bien es cierto que, en los años recientes, los costos generales de las campañas políticas tienden a aumentar, los costos específicos del área digital son bajos si se consideran sus resultados. Las redes, como herramienta, permiten maximizar el alcance de presupuestos pequeños y dan acceso a públicos amplios como en medios tradicionales.

 

Internet cambia el alcance

Además de los costos cambia el alcance. Con un simple posteo en Facebook o un Tweet los candidatos alcanzan una cantidad de personas que sólo era concebible con una combinación – por lo general costosa – de medios tradicionales. El acceso a internet y a redes sociales tan extendido significa que, virtualmente, cada candidato tiene la posibilidad de acceder a la palma de la mano de sus potenciales votantes.

 

Internet aporta personalización

Con la proliferación de nuevos medios y de mensajes por parte de tantos emisores se ha vuelto clave que cada oportunidad de contacto sea personalizada y específica para el público al que se quiere llegar. Internet, con los datos que aporta y la posibilidad de segmentación, da muchísimas posibilidades para lograr que el mensaje correcto llegue a la audiencia correcta. Internet hace foco en el individuo sobre el grupo, algo que se vuelve imprescindible, sobre todo, para el contacto con nuevos votantes.

 

Internet, por sí sola, no asegura legitimidad

La participación y la legitimidad no nos las aseguran los algoritmos online. Para los votantes, en particular para algunos grupos, sigue siendo clave el contacto cara a cara con el candidato, la posibilidad de la interacción sin mediar y la confirmación de que, todo lo que se ve en el feed de una red social, tiene una correspondencia directa con lo que transmite en vivo. Al final del día, la legitimidad se construye en los dos frentes .