La nueva vocación de los eventos políticos

Tradicionalmente, si pensamos en política, y específicamente en campaña política, la imagen que se nos viene a la mente seguramente sea la de un líder hablándole a sus seguidores en un acto. Imaginémoslo por un segundo: un escenario, luces, micrófono, vestimenta pensada. El equipo del líder por un lado, los militantes y votantes por otro: banderas, identificaciones varias de la campaña, gente sentada y gente de pie.

Los eventos políticos son, desde hace muchísimo tiempo, clave en la campaña. Es la oportunidad que el candidato tiene de dirigirse a su público de manera directa, de estar donde ellos están. Así, también es una parte importante de la estrategia planificar qué eventos se realizan, en qué locaciones, para cuántas personas y qué temas específicos se abordarán en cada uno.

En tiempos 2.0, con las redes sociales en pleno auge, hay otros factores que juegan en estos eventos. Ya no se trata de conectar solamente con el público presente, de una localidad particular. Ya no atendemos allí a la prensa que esté y pensamos en lo que sigue. Los eventos políticos de esta época cumplen con su cometido original, el de ser una instancia cara a cara con el candidato, pero tienen una nueva vocación: allí se crea contenido funcional al relato general de la campaña que luego se utilizará en redes sociales.

Entonces, a la planificación original debemos sumarle las fotos, los videos, los momentos del discurso que debemos dejar plasmados en las redes, las tomas que serán necesarias para ilustrar de manera estratégica aquello que queremos que el público general, sin perjuicio de quienes fueron al evento, capten sobre este hito.

La inversión de cada evento – no solo monetaria sino de esfuerzo de planificación, estrategia y movilización- debemos lograr capitalizarla al máximo para realmente hacernos dueños del mensaje que queremos transmitir y lograr que la imagen del candidato sea consistente en todas sus apariciones.