Más allá de las fake news: Deepfakes

Cuando alguien dice que dijimos algo que en realidad no, la respuesta estándar es “no pongas palabras en mi boca”. Eso es exactamente de lo que se trata la última vuelta de tuerca de las noticias falsas: las deepfakes.

No se trata de un fenómeno nuevo pero sí de reciente arribo al ámbito político. Se trata de videos o audios alterados que se confunden muchísimo con los originales. En algún momento fueron materia de estudios de cine y de programas de humor, luego pasaron a plataformas como YouTube en tono de chiste, o para traer a la vida figuras históricas o personajes ficticios a partir de apenas un fotograma. Hoy el potencial – y su realización relativamente sencilla- las ha vuelto una amenaza más para la información. 

Las deepfake van un paso más allá que las noticias falsas: nos hacen ver a alguien en video pronunciar palabras que nunca dijo. Barack Obama, Nancy Pelosi, Donald Trump y Mark Zuckerberg han sido algunas de las víctimas más notorias de esta nueva tendencia. Hay quienes la comparan con los memes, pero va muchísimo más allá. En las deepfakes la tecnología y la inteligencia artificial se ponen al servicio de a desinformación. 

La tendencia de su utilización en política es relativamente reciente y no hay certezas de cuánto se va a extender, pero es bueno considerar algunos factores para poder detectar una deepfake en línea:

  • Contornos poco definidos en la cara pero no en el resto del video.
  • Cambio en el tono de piel alrededor de la cara.
  • Duplicados en los rasgos faciales
  • Clips muy cortos
  • Parpadeo irregular
  • Cambios en la iluminación del video

A medida en que la tecnología avanza mejor es la calidad de estos videos, pero por el momento con estas herramientas, sentido común e información de contexto es posible identificarlos.