No dar puntadas sin hilo: la vestimenta en campaña

La moda no parece estar vinculada directamente con la política, pero todo comunica y el aspecto visual tiene un peso primordial. La forma de vestir de un candidato es un pilar fundamental en su comunicación no verbal que debe aprovechar al máximo.

Uruguay se ha hecho conocido mundialmente por su ex presidente José “Pepe” Mujica quien, lejos de los trajes sastreros que tradicionalmente vestían a las figuras políticas, se hizo popular por sus elecciones casuales e incluso desaliñadas a la hora de vestirse. Esta elección que en la teoría podría parecer aleatoria o incluso errada, es una estrategia en sí misma: un Presidente que se viste «como se viste la gente» comunica cercanía y empatía.

Por otro lado, el modelo de traje y corbata ha perdido fuerza: tal vez tenga que ver con que las nuevas generaciones tienden a despreciar la política tradicional, o simplemente a que el traje resulta muy estructurado para las figuras que quieren transmitir juventud y renovación; pero cada vez son menos los candidatos que caminan de traje y corbata haciendo campaña.

Los colores elegidos también son de suma importancia: mientras que los colores cálidos tienden a transmitir cercanía y afecto, los colores fríos nos distancian de las figuras, nos permiten ponerlo en un pedestal, transmiten estructura e incluso le atribuyen poder a quien las lleva. Los géneros más blancos y suaves tienen el mismo efecto que los colores cálidos, mientras que las líneas simples y las telas estructuradas transmiten lo que los colores fríos.

Las tendencias deberían dejarse de lado a la hora de vestir a personas políticas: esto muestra inestabilidad y dependencia de variables externas, dos características que no deben vincularse con personajes de este tipo.

A la hora de enfrentarse al armario en las mañanas, todos demoramos unos minutos en elegir cómo nos presentaremos ese día al mundo. Pero, cuando se trata de quienes están en campaña, cada puntada tiene un efecto en su imagen.