Qué pueden aprender los políticos del Elevator Pitch

Si escucharon el término Elevator Pitch seguramente haya sido en el ámbito de los negocios. Se trata de una técnica de oratoria que toma su nombre de la premisa de que debemos despertar el interés del interlocutor – un inversor o un posible cliente – en el tiempo que duraría un viaje en ascensor compartido. El Elevator Pitch no tiene como premisa la venta – sería muy difícil concretar en un espacio menor a dos minutos- sino el despertar el interés: ganarse la charla más extensa donde sucederán verdaderamente los negocios.

¿Por qué traemos este ejemplo a la política? En campaña, como en el networking de negocios, el tiempo es un factor fundamental. Tanto para los candidatos con agendas apretadas como para los votantes, atomizados con información de fuentes diversas. Por eso, una técnica que permita transmitir la idea fundamental en el menor tiempo posible se vuelve un aliado estratégico.

En campaña, las preguntas tradicionales del Elevator Pitch asociadas a cuál es el negocio y quién es el público varían un poco: quiénes son nuestros votantes, cuáles los temas que les preocupan, qué solución política queremos plantear y qué la diferencia de las demás propuestas. La finalidad es la misma: una tarjeta de presentación concisa que despierte en los votantes interés e identificación como para poder profundizar en las propuestas.

Definir, diferenciar y despertar interés: los tres puntos que deberían estar presentes en el discurso. Para eso, por supuesto, será clave centrarse en quién lo va a recibir; sólo así sabremos cómo encarar nuestras ideas para que, en un espacio muy breve, causen impacto en el interlocutor.

La campaña está llena de espacios preparados en donde el candidato puede extenderse acerca de los puntos de su programa, las propuestas de su equipo y los planes para el futuro. Casi siempre estos espacios son planificados con tiempo y los discursos revisados con ahínco. Pero también hay muchísimas oportunidades más espontáneas, con menos preparación, donde algo similar al Elevator Pitch puede probarse de gran utilidad para captar nuevos votantes o para dirigirse a públicos indiferentes.  La clave estará en poder respondernos estas preguntas antes de que llegue la ocasión de respondérselas a alguien más.